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Campiña  Sur conserva un importante patrimonio arquitectónico, artístico y etnográfico. Conquistada por Fernando III el  Santo, fue, durante siglos, línea fronteriza del reino de Castilla con el último  bastión árabe en  España.    
castillomontemayor

Las principales localidades formaron parte del señorío de los  Fernández, cuya capitalidad establecieron inicialmente en  Aguilar de la  Frontera y, posteriormente, en Montilla.  Este paisaje de olivares y viñedos, salpicado de pueblos blancos donde se hunden sus raíces viejas fortalezas, castillos y conventos centenarios, conforma la identidad de la Campiña.

La arquitectura monumental de la comarca tiene sus cotas más altas en la Parroquia de Santa  María del Soterraño, en Aguilar de la  Frontera, que data de 1240, en el convento de las Carmelitas Descalzas y la bellísima Plaza Octogonal de San José, declara monumento histórico-artístico.

En la villa de Fernán Núñez, se conserva el Palacio Ducal de estilo neoclásico, construido en 1783, uno de los edificios de carácter civil más importantes de la provincia de Córdoba.

Montalbán ofrece al visitante una muestra de la arquitectura religiosa más popular en su ermita del  Calvario, del siglo XVIII, construida sobre planta de cruz griega.

Compendio de diferentes estilos arquitectónicos es la Parroquia de Nuestra  Señora de la Asunción de Montemayor; junto a ella, el castillo representa uno de los más importantes elementos de carácter histórico-militar que se conserva íntegro.

palacioducalMontilla atesora un valiose legado monumental en el que destaca la Parroquia de Santiago, del siglo XVII y estilo gótico-mudéjar; el templo y el convento de  Santa Clara, y la Iglesia del Monasterio de Santa Ana. La arquitectura civil cuenta con el castillo, el palacio de Medinaceli y la casa del Inca Garcilaso.

Los vestigios romanos de mayor entidad se conservan en Monturque, con las antiguas cisternas para almacenar agua, que comprenden un total de 12 cámaras cubiertas.  La Parroquia de San Mateo, de estilo gótico-mudéjar, fue construida en el siglo XVI.

Moriles ofrece al visitante, además de sus bodegas, la Parroquia de San Jerónimo, del siglo XIX.

Puente Genil atesora templos como Nuestra Señora de la Purificación, del siglo XVI, la Concepción y la Parroquia de Jesús Nazareno. En el barrio de  Miragenil, se encuentran la Parroquia de Santiago, con una interesante espadaña.

La Parroquia de la Asunción, del siglo XIII, es el monumento más importante de La Rambla. Jesús Nazareno, obra de imaginería tallada por Juan de Mesa, se venera en el antiguo Colegio del Espíritu Santo.

San Sebastián de los Ballesteros forma parte de las nuevas poblaciones carolinas. La Parroquia de la Inmaculada  Concepción, de factura moderna, y la Casa Cosistorial, son sus monumentos más destacados.

Las casas señoriales, del siglo XVIII, el antiguo pósito, y el actual Museo Arqueológico y Etnográfico, centran la arquitectura civil de Santaella. Destacan, además, la Parroquia de la Asunción, la ermita de la Vera Cruz y el Santuario de Nuestra Señora del Valle.

Personajes, Fiestas y Costumbres

Etnográficamente, la  Campiña integra un apretado mosaico de personajes ilustres, tradiciones y fiestas, así como una gastronomía rica y diversa, adapatada a la producción agrícola autóctona.

El Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba; poetas, como Vicente Núñez; escultores de la talla de Juan Polo; el pintor y ceramista, Alfonso Ariza, y un nutrido grupo de artistas, intelectuales, que contribuyen al prestigio de la comarca.

La fiesta más importante se centra en la Semana Santa, algunas de ellas consideradas de interés turístico nacional, y las respectivas Ferias  Reales de  cada localidad. Con carácter comarcal, la Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles, se constituye en la plataforma promocional para los caldos de la zona.

La gastronomía reúne platos locales como las migas con chicharrones, boronía, rabo de toro, alcachofas a la montillana, ensaladas, legumbres, salmorejo y gazpacho. En el capítulo de postres, son imprescindibles las gachas del día de los  Santos, las sopaipas, el arropi y carne de membrillo.

El turismo rural es otra de las opciones que ofrece la  Campiña Sur. Antiguos caseríos y cortijos han sido habilitados, sin perder su encanto original, para acoger visitantes que deseen descubrir las peculiaridades de la vida del campo y el contacto con la naturaleza, garantizándose la cobertura de todas las necesidades y comodidades a las que está acostumbrado el hombre actual.

En definitiva, Campiña Sur representa una alternativa turística de primer orden, donde los pueblos, el color de su artesanía, el embrujo de sus plazas y de sus blancos caseríos encalados, representan un atractivo que conjugan el respeto a la tradición, la hospitalidad de sus gentes y amor a la tierra.